Ellos lo joden, nosotros lo arreglamos

Bueno, después de un par de semanas de intriga (yo concretamente no podía ni conciliar el sueño), hace unos días que se descubrió qué hay detrás de ese rectángulo blanco sobre negro que reza con letras negras que debemos arreglar algo. Resulta ser una campaña muy emotiva con gente famosa que nos invita a dejar de lado el pesimismo y hacer algo por acabar con la crisis.
Como no creo en la buena fe de lo que sale en teles, radios, Internet, periódicos y vallas publicitarias de todo el país (los gestos desinteresados y bienintencionados no cuentan con tanto presupuesto), decido echar un vistazo a la web de los cojones. Efectivamente, todo es tan bonito, emotivo y moralizante como parecía en televisión; ahí están Gasol, Buenafuente, Ferran Adrià y su metáfora de la sensación térmica (qué fino estuvo, el tío) muchos testimonios de "gente como tú" y muchas frases lapidarias. Como digo, todo muy bonito. Pero sigo más allá.
Detrás de esa campaña hay una fundación llamada "Fundación Confianza", que cuenta con cuatro tíos trajeados como portavoces (abogados y economistas, ninguno mileurista) y con varias de las mayores compañías del país como coleguitas. Cepsa, Endesa, Repsol, Iberdrola, Mapfre, El Corte Inglés, Telefónica y cuatro de las principales entidades bancarias: Santander, BBVA, Caja Madrid y La Caixa. Es decir, toda esta gente forrada de pasta nos pide que hagamos algo, que dejemos de compadecernos, que recuperemos la confianza. "Porque si no lo arreglamos nosotros, ¿quién lo va a hacer?", dicen. Claro, ¿qué sentido tendría que ESTO lo arreglasen los mismos que lo han estropeado? Ningún sentido. Sería absurdo. Totalmente absurdo. Sí.
Es el colmo de la manipulación y la hipocresía. Nos han montado una película en la que somos las estrellas protagonistas para que nos creamos importantes y aceptemos de buen grado la misión que nos han encomendado: Limpiarles el culo de mierda. Con frases como "Vamos a empezar a arreglar esto, y lo vamos a arreglar nosotros, que no le quepa a nadie la menor duda", o "Porque cuando tú, y tú, y tú, y yo, nos convertimos en nosotros, no hay nada que no podamos arreglar" intentan hacernos creer que nos estamos organizando contra los malotes que nos han llevado a ESTO y que les vamos a demostrar que somos capaces de levantar el país, cuando en el fondo lo que están haciendo es repantigarse en sus sillones viendo cómo les solucionamos la papeleta. Una vez más.
Yo me pregunto: ¿Por qué no se habla en ningún momento de cómo se ha llegado a ESTO? ¿Por qué ESTO siempre lo joden los mismos y siempre lo tenemos que arreglar los mismos? ¿Una campaña brutal de marketing sólo para darnos ánimos como si se preocuparan por nosotros? ¿Qué coño les importamos a ellos? ¿Por qué no admiten que para salir de la crisis hay que reactivar la economía y que para reactivar la economía tenemos que consumir más? ¿Por qué no nos dicen simple y llanamente "Currad más y gastaos la poca pasta que tenéis para que nosotros podamos amasar más fortuna"?
Buenafuente, Ferran Adrià, Gasol, Fernando Romay, Jordi Évole (El Follonero), Juan José Millàs, Edurne Pasaban, Àngels Barceló, y otros tantos. ¿Cuánto os han pagado por participar en esta farsa? Preferiría pensar (aunque seguro que no es así) que a vosotros os han engañado como lo intentan con nosotros. Tíos, antes molábais...
[EXTRA]: Aquí podéis ver más opiniones de gente que no se traga esta pantomima.
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- Archivado en: Pajas Mentales
- Autor: Ithake






Nuestro amigo, compañero y golfo colaborador 



Durante estos últimos tres días se ha celebrado en Madrid el
El miércoles nos levantamos a las 6 de la mañana, recogimos camisetas en la productora (si algo hemos aprendido de Santiago Segura es que hay que autopromocionarse hasta en la tumba) y pasadas las 7 nos pusimos rumbo a Madrid con más ilusión que sueño. Como el avión es peligroso, el Alaris bastante incómodo y además hacía fresquito, decidimos hacinarnos los 5 en un coche, para darnos calor. Que además ese coche fuera el mío porque es diesel y consume muy poco (ida y vuelta, medio depósito, menos de 30 euros…) es casualidad.
Llegamos al Palacio Municipal de Congresos de Madrid a las 11 y nos registramos como congresistas (madre mía, ¡qué nivelazo!), uno como director de tal, otro como director de cual y Jorge como celador. La cara del recepcionista era para verla... “¿Celador, seguro?”. Tras comprobar los regalitos que daban por registrarse (varios gadgets informáticos, entre ellos un pedazo lector de DNIe, ¡gracias, FICOD!) fuimos a la cafetería donde comprobamos que, para variar, éramos los últimos. Allí nos esperaban 





He descubierto que me encantan los realities. Así, de repente. Siempre había pensado que los odiaba pero creo que era porque no los conocía bien. O puede que todos me parecieran carentes de sentido, bazofias vacías en nada parecido a un pretendido “experimento sociológico” y cuando he visto uno que de verdad vale la pena he entrado en razón. Estoy hablando del excelso “Curso del 63”.
Estoy harto de la hipocresía de la gente. Pero hartito, hartito. En este país parece que criticar es gratuito y me parece muy bien que lo hagan con gente que se lo merece pero con gente que es un ejemplo para la sociedad, no. De eso nada. Es lo que están haciendo desde hace meses con Belén Esteban y a mi Belén Esteban no me la tocan. ¡Faltaría más!
29 de abril del 2025
Listo para salir. ¿Listo? No, las llaves del coche. ¿Dónde las metí? Qué cabeza la mía, menos mal que tengo mi iGooglephone en el bolsillo. Buscar: llaves del coche. Voy a tener suerte… vale, están en la chaqueta que me puse ayer. ¿Qué haría yo sin Google?





