Aviones: Lo nuevo de Pereza
Pereza ha sacado nuevo disco, Aviones. Su disco más maduro, dicen. Para otros, siguen siendo el grupo que tocaron con Hombres G y El Canto del loco. El mismo grupo de “Pienso en aquella tarde”. Los de “Princesas”. Las mismas princesas desatadas y “forracarpetas” que según sus detractores pueblan sus conciertos y que usan como argumento en contra. Los de la pose forzada. Los que suenan en los 40 principales y pertenecen al mainstream. Los que sus singles suenan a ritmo de politono. Y es que Pereza, por mucho que se esfuercen (y mejoren), es el grupo más etiquetado del país.
Fuera de esos clichés, Aviones es un disco de muchos matices. La evolución lógica de Aproximaciones. Donde se observa una mejoría vocal impresionante por parte de un Leiva más melódico. Canciones más lentas, menos urgentes y en clave acústica. Esa pérdida del rock más canalla y juvenil ha generado las dudas entre parte de sus seguidores. Como dicen los propios Pereza: “algunos bajaran del barco, y otros subirán”. Tampoco es para tanto. No estamos ante un disco de escucha difícil. Tenemos aspirantes a singles como "Windsor" o "Lady Madrid". Incluso una concesión a su pasado en forma de himno pop “coreable” llamado “Que parezca un accidente”. La canción más “radiable” del disco, y la que menos pega con el resto de temas.
Personalmente, prefiero los temas de Leiva a los de Rubén. Este último queda un poco en entredicho ante la voz de Leiva. Y eso dificulta entrar en sus canciones a la primera escucha. Por el contrario, su evolución compositiva es más que notable. A nivel de letras sobre todo. En general, algo más narrativas que las de Leiva, autor de algún extraño verso como: “fuiste un putón, pero eras my love”. Pequeños defectos a mi gusto, pero que ni mucho menos merman el resultado final del disco.
Leiva nos deja preciosos temas como “La chica del Tirso”, “Leones” (temáticamente muy parecida a “Frágiles”, del anterior disco), Champagne (su mejor letra) o “El día que no pueda más”. Esta última, la joya del disco. Una letra que habla de la típica relación auto-destructiva, con guiños Beatles como la trompeta a lo "Penny Lane" que suena. Por cierto, otro punto a favor del disco: el uso más que acertado de cuerdas y vientos. Por parte de Rubén me quedo ante todo con "Las 4 y 26" y “Está lloviendo”, una sensible composición en la que se atreve hasta con falsetes. Eso sí, sin llegar al extremo de Leiva en el single “Violento amor” (una canción 100% Quique).
Y como estamos hablando de un disco de Pereza, no podían faltar las colaboraciones. Ariel Rot pone guitarras en el tema que cierra el disco, "Llévame al baile", compuesto “a pachas” (por fin) entre Rubén y Leiva. Y otro ex-Rodríguez, Andrés Calamaro, se come a bocados una canción que parece estar hecho a su medida, "Amelie".

En definitiva, este debería ser el disco que callara muchas bocas. Con el que se podrían quitar los prejuicios y las etiquetas. Pero son Pereza, y ni mil guiños a los beatles o a los stones serán suficientes para unos cuantos. Los demás, disfrutaremos con Aviones.
- Archivado en: El Rincón del Golfo
- Autor: Vitto Golfeone
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