Top 10 de 2014: Discos internacionales

Escrito por Nico San Juan
Categoría: Música Publicado: Lunes, 05 Enero 2015

Aunque evidentemente 2014 no haya sido un buen año musical a pesar del Who I Am de Abraham Mateo, sí hay pequeñas genialidades que se merecen una escucha. Así que para facilitar la faena, traemos una listita con las 10 cosas que todo amante de la música no debería dejar pasar.

10. Hundred Waters – The Moon Rang Like a Bell

Cuando todo parece ya inventado, siempre aparece algo nuevo que vuelve a sorprender. Esto es lo que ocurrió cuando hace no mucho se empezó a utilizar el concepto de folktronica, etiqueta que recibe la música electrónica cuando es apaciguada con las voces sosegadas del folk. Pues aquí, de la mano de Hundred Waters nos llega este curioso trabajo, que quizá sea la muestra reciente más representativa de esta nueva concepción musical, donde la cándida voz de Nicole Miglis se acopla a la perfección en una explanada de música electrónica que asegura la integridad de todo el trabajo. Siguiendo la fórmula ganadora que tan bien les ha funcionado a artistas como Björk, Blue Hawaii o Sigur Ros, Hunded Waters con su segundo álbum han conseguido consolidarse dentro de este contexto electrónico que se enriquece con sonidos orgánicos. Muy recomendable.

 

9. Majid Jordan – A Place Like This

Fue Drake quien en 2013 destapó a este dúo gracias a la colaboración que hicieron en hold on we're going home, canción que forma parte del último álbum del rapero canadiense. Tras la excelente acogida que tuvo este tema, se empezó a especular sobre qué sería lo próximo que sabríamos de esta pareja de músicos que empezaban a hacerse un nombre por la red. Pues bien, este año han decidido mostrar un poco de su música, una pequeña declaración de intenciones que no dura más de 25 minutos pero que es suficiente para coger fuerzas para esperar a ver qué será lo próximo que tengan que decir.

La música de Majid Jordan está aún por definir, de momento sólo podemos ver  entornos construidos a base de profundos sonidos y arreglos vocales con letras superficiales, recurrentes y con una terrible penetrabilidad. Capaces de auténticas genialidades del Deep House o del R&B más bailable, y todo ello endulzado con rasgos que invitan a una escucha introvertida.

8. Sun Kill Moon – Benji

Quizá el disco más maduro de Mr. Kozelek desde la escisión de los Red House Painters a principio de siglo. Aquí, la voz desgarrado de Kozelek carga de nostalgia un disco que aparentemente puede presentarse algo correoso y de difícil digestión. Lento, tristón y crudo son los adjetivos más acertados para hablar de este Benji, pero también lo son profundo, sincero e introspectivo. Canciones con letras que hablan por si mismas, letras que evidencian momentos complicados y reflexivos sobre decesos y partidas indeseadas. Pero aunque es posible que tanta pesadumbre puede resultar empalagosa y rocosa, uno acaba por ceder ante la nostalgia que Mark Kozelek nos muestra, pero eso sí, hay que darle más de una oportunidad, que lo sincero y visceral no siempre resulta de fácil asimilación.

Como argumentó el propio Mark “Las cosas se hacen más importantes cuando te haces mayor. A los 47, no puedo escribir desde la perspectiva de alguien de 25 años. Mi vida ha cambiado mucho y el ambiente alrededor mío también”. Aquí nos viene una reflexión sobre la vida, la muerte y las relaciones sentimentales en forma de un álbum de larga duración.

7. Curits Harding – Soul Power

En plena transgresión del retro-soul, donde se está poniendo especial énfasis en redescubrir este exquisito estilo sacando a la luz viejas piezas y endulzándolas con arreglos bailables, era necesario un golpe de autoridad que mantuviese la cordura de este género.

Curtis Harding, enamorado de la variante más melancólica del soul más clásico, debuta con su primer trabajo “Soul Power”, que acaba por resultar un revuelco por el fango del soul más auténtico de la década de los 70, pero con una voz de este siglo. Sin busca replicar lo que se hacía en otras décadas perecederas, Harding cae continuamente en esencia y energía a las bases de un estilo que jamás debió ser profanado.

6. The War On Drugs – Lost In The Dream

De entre tanto rock alternativo casposo de fácil percepción, el nuevo álbum de The War On Drugs se alza como el canto reivindicativo del rock más auténtico que tan de lado ha sido dejado estos últimos años. Una vez más, la banda de Granduciel nos presenta un trabajo que huele a antigüedad, concretamente, a una antigüedad que para muchos será tremendamente familiar, ya que no resulta difícil sentir la confianza y vitalidad de Springsteen en Under The Pressure, ni la nasalidad de Dylan en In Reverse. Música de esta década aún encerrada en los años 80, que vive de los espacios sonoras que ya crearon los Spaceman 3 o de las melodías que tan bien les quedaban a los Fleetwood Mac.

5. Ariel Pink – Pom Pom

Ariel Rosenberg, víctima de una neurosis crónica sigue trayendo trabajos desgraciadamente extensos, excesivamente inteligibles, musicalmente impredecibles y difícilmente catalogable, pero jodidamente brillantes.

Casi 70 minutos de sinfonías sin sentido, crudas y dispares que se clasifican y agrupan sin ningún orden lógico en 17 pistas, entre las que se encuentran auténticas perlas como White Freckles, Lipstick o Put Your Number In My Phone. Nos trae historias impredecibles en Exile On Frog Street, o historias sombrías en Not Enough Violence.  Trabajo de casi imposible digestión por su perturbado acoplo de ideas, pero que sorprendentemente, vive gracias a ello.

4. Thom Yorke – Tomorrow’s Modern Boxes

Si alguno esperaba una continuación del magnífico The Eraser, no va a encontrar nada parecido por aquí. El segundo disco en solitario de Yorke es pura indagación sonora, pero que no consigue despegarse de la línea de lo último que ha estado publicando. En realidad es música experimental que sigue dibujando la misma estampa que ya ha dibujado tantas otras veces, y en ese sentido, aunque cueste de creer, parece que Thom Yorke poseedor de ese talento musical infinito, deja ver algo de debilidad y de condición humana en su última creación; Y es ahí donde pierde la batalla Tomorrow’s Modern Boxes, en el dichoso combate contra las expectativas que se tenían de un nuevo trabajo del líder de Radiohead.

Pero si miramos a través del prisma de la objetividad, a pesar de ser este un punto más dentro del abstracto mundo en el que Yorke lleva metido durante años, y no una línea con un trazo que marca un nuevo camino, el álbum sigue jugando en esos paisajes tan desconocidos pero maravillosos, ficticios e indeterminados donde él se siente tan cómodo y se mueve con sorprendente facilidad. Un pequeño capricho de apetecible música que se escapa entre los dedos para crear atmósferas caóticas que encuentran la genialidad en el desorden y en el aturdimiento. Una obra de arte que pierde vitalidad por habérnosla enseñado tantas veces durante estos últimos años.

3. Ambrose Akinmusire –The Imagined Savior Is Far Easier To Paint

El trompetista californiano, conocido por ser uno de los talentos más originales que ha dado el Jazz en los últimos tiempos, vuelve con un nuevo trabajo con la prestigiosa Blue Note, para continuar rompiendo barreras Jazzísticas con su estilo provocador y ambicioso. Trompetista del año para Downbeat en 2012, Akinmusire sigue un poco la estela de aquél maravilloso segundo quinteto de Miles, y aquí, una vez más nos presenta sus estructuras inteligentes, delicadas y de cargada expresividad, lideradas por las melodías prácticamente cantadas de su trompeta, a las que se le suman de manera acertada las voces de Theo Bleckmann, Becca Stevens o Cold Specks. Música de aura frágil, con desenvoltura camaleónica y originalidad indiscutible.

2. Grouper – Ruins

Grouper es el antifaz con el que se oculta Liz Harris, quien un año más no podía faltara su cita y ha dado a luz a su noveno disco en nueve años. La joven artista americana ha conseguido el don de hacer de la belleza rutina, ya que quizá, -en este nuevo trabajo más que en ningún otro- este sea el término que mejor se adapte en su descripción.

Ruins nace de la soledad de su estancia en un pequeño rincón al sur de Portugal, desde donde se desarrolla música especialmente íntima, que crece en la oscuridad y que sugiere una escucha estremecedora. Susurros de desamparo, que percibidos en el momento idóneo tumbarían al más pintado. Una auténtica joya que todo el mundo debería tener derecho a disfrutar, aunque eso sí, no apto para sensiblones.

1. Caribou – Our Love

Quizá porque aún está muy presente el plácido sonido de su álbum Andorra, cuando Dan Snaith sacó a la luz el primer single -Can’t Do Without You- del que sería su próximo trabajo, nos cogió a todos por sorpresa. Este gancho bailable, enérgico, repetitivo y persuasivo se mostraba atípico dentro del mundo de Caribou. Lo que era impensable en Andorra, y difícilmente imaginable en Swim, toma forma en Our Love, ya que en esencia, estamos ante un disco de electrónica de baile.

Sonidos minimalistas y más luminosos son la nueva faceta que nos muestra Caribou, reinventándose y acercándose hacia un público más genérico. Pero aún entrando en ámbitos más multitudinarios, el carisma y la esencia de Snaith espantarán a los más puretas de estos ámbitos. Ya que ha sabido mezclar y ocultar en lo más profundo de sus nuevas canciones ese carácter virtuoso que le caracteriza. ¡Esto sí es reinventarse!