Aviso: lo que vais a leer a continuación puede funcionar al revés. Así que aplicad el orden de chico-chica como vuestra sensibilidad pida. Carta de una chica a su novio Erasmus:
Hola cariño, ¿qué tal estás? ¿Cómo te fue el examen? Espero que bien. Me dijiste que no te lo habías podido preparar mucho pero confío mucho en tu inteligencia, cari.
¿Qué tal con las nuevas compañeras de piso, se adaptan? No quiero que pienses que estoy celosa, ¿eh? El hecho de que te llame catorce veces al día desde que se instalaron en tu piso no significa nada. Antes te llamaba nueve.
Tengo muchas ganas de ir a visitarte, ¿qué tal te vendría el mes que viene? ¿Cuándo vas a venir a verme tú? Te quiero mucho, niño. No puedo vivir sin ti. Un beso.
Contestación a la carta de la chica por parte del novio Erasmus:
Hola niña. Perdona que no te haya contestado antes. Sí, ya sé que hace dos semanas de la carta, pero es que he estado muy liado últimamente. Por cierto, no te ralles porque no te coja el teléfono. Es que me lo robaron y ahora tengo otro con una compañía de aquí. Al examen no me presenté. Hubo fiesta Erasmus la noche anterior en la cual hubo competición de cerveza a ver quien bebía más. Gané. Por aquí todo bien. Esta noche tengo una fiesta Erasmus con los holandeses, mañana martes tengo una fiesta Erasmus con los italianos, y creo que el miércoles hay otra fiesta Erasmus también con los italianos. Respecto a lo de las nuevas compañeras no te preocupes. Lo único es que han venido unas amigas suyas de visita y hay dos que están durmiendo en mi cuarto. Sí, ya sé que sólo hay una cama, pero nos apañamos bien. El mes que viene no sé si me viene bien que vengas, creo que vamos a hacer una excursión al norte del país. Bueno, me tengo que ir despidiendo ya porque en media hora tenemos hora feliz en la taberna irlandesa. Al ser Erasmus por cada tres litros de sangría te regalan otros tres. Un beso, ya te llamaré.



