Decálogo para dejar a tu ex (otra vez)

Escrito por Ene Magari
Categoría: Todo lo Demás Publicado: Jueves, 13 Marzo 2014

Lo sé, las rupturas no son fáciles. Siempre hay cosas que repartir: canciones, recuerdos, fotos, jerseys, cadáveres, amigos, libros si erais de esas parejas que incluso tienen cultura y no se dedican a vivir únicamente del amor. Todo eso es complicado, pero en la escala universal de la dificultad en el tema de rupturas el Everest es, sin duda, volver a dejar a tu ex.

Ha pasado un tiempo desde que lo dejásteis (AKA “Te dejó”) y los empleados de Colhogar han tenido que enfrentarse a un ERE porque tú ya has dejado de llorar. Porque sí, las rupturas hay que llorarlas pero de verdad: con sus mocos, sus atragantamientos y su dormirse de puro cansancio. Si no has tenido nunca una así te la recomiendo, son intensísimas y llegas a creer que los Mayas se equivocaron con lo del fin del mundo porque eso sólo se centraba en ti. Una vez que has superado esa etapa del egocentrismo exacerbado y dejas de creer que la desgracia universal cayó únicamente en ti empiezas a ser persona otra vez, o a parecerlo en algunos casos. Tus amigos te miran con cierto recelo esperando una gran recaída, pero poco a poco vuelves a la normalidad.

Y de repente sucede, os veis. El corazón late rápido y sospechas que acabarás la noche envuelta en la manta más fea y caliente de toda tu casa lamentando la terrible pérdida de semejante semental o de la madre de tus hijos. Pero no. Eso no sucederá porque empezarás a tener una relación cordial con tu ex. Sintiéndolo mucho he de decirte algo: acabas de cometer un gran error.

Un ex es un ex porque se acabó. Y punto. Las cosas terminan, se acaban, cesan, se mutilan, se alargan, se trituran, se estiran y se rompen. Ya está. No hay más. ¿Te gusta mascar el mismo chicle durante 5 meses seguidos? Pues lo mismo con un ex, todo tiene un proceso y ese rollo de “No, es que somos amigos” no cuela.

Cuando se rompe con un ex hay que matarlo, llevarlo al cementerio y enterrarlo. Si eres menos intenso/a puedes incluso decidir cortar la relación por completo con él, pero seamos sinceros, ese es el inicio del fin. Por eso, porque todos hemos caído en ese error, y a falta de SuperPop, he aquí el decálogo para (volver) a dejar a tu ex:

1. Se acabaron las llamadas de madrugada: No vale llamarle a las 2 de la mañana para contarle eso tan interesante que te pasó a las 4 de la tarde porque seguramente ya no le importe. De hecho seguramente ya no le importes.

2. Deja de engañarte: No vais a volver. No eres Pocahontas y no vas a acabar en Inglaterra con un vestido de Lady, deja eso a las profesionales, no todo el mundo vale para esto. Si te riges por las enseñanzas de Waltito Disney comprende bien una cosa: las segundas partes de Disney son malas, muy malas. ¿En serio quieres eso?

3. Bórrale de Facebook. “Bueno, de Facebook sí, pero de Twitter no, que es muy gracioso”. Muy bien, de paso puedes ir decidiendo de qué material quieres la tumba, porque estás a punto de ver cosas que no querrás ver y te sumirás en la más profunda depresión sin la más mínima necesidad. Él pasará de ser “graciosísimo” a “ese cretino que tontea con todas”. Cielo, no te hagas pasar por eso, fuera de las RRSS. Tus amigos agradecerán que le borres también para evitar el monotema. Ah, y mejor cenizas, más limpio.

4. No entres con sus contraseñas en sus RRSS. Si eres de esas parejas que superconfían el uno en el otro y se dan las contraseñas de sus redes sociales te doy la enhorabuena por ese acto de fe, pero no entres en su Badoo (en serio, tenía Badoo, ¿qué hacías con él?) a no ser que quieras hacer algo útil, como cambiar la contraseña y poder sentirte la persona más perversa del mundo durante, aproximadamente, tres días. Luego pasará el efecto y volverás a la fase Colhogar, ahórratelo y no entres. Ah, cambia tus contraseñas y asúmelo: la privacidad también está muy bien y tener tu espacio propio es un lujo alcanzable. No a la dependencia digital.

5. Mata a sus amigos. ¿Has visto Kill Bill? Si no es así, hazlo, será tu Biblia de la venganza. Si los matas seguramente él o ella estará triste y no querrá salir a la calle, así te evitas encontrártelo, incluso puede que se suicide. Tienes la opción de ser una persona racional y no hacerlo, pero sí podrás marcar cierta distancia. Vuestro terreno ya no es el mismo, aléjate durante un tiempo y ya volverás a reconquistar, mira lo bien que le fue a Pelayo o a los Reyes Católicos. Y sí, si lo consigues te harán una estatua en Covadonga. Nota importante: Puede que tu ex decida hacer lo mismo y ninguno visitéis los sitios comunes, sé inteligente, no me seas Portugal y coloniza tu primero.

6. Guarda TODO lo que te regaló y, si se tercia, tíralo. A lo mejor cuentas con la ventaja de que era una rata de alcantarilla y no te regaló nunca nada, ni siquiera un palillo de dientes de aquel bar en el que le invitaste a aquellos callos tan ricos (este sitio no hace falta que lo reconquistes), pero si te ha regalado algo guárdalo. Ya tendrás tiempo de sacarlo y protagonizar una escenita melodramática con música de Norah Jones de fondo. Mi consejo es que si decides hacerlo algún día, preferiblemente ha de llover, crea una atmósfera dramática y recuerda: el centro del mundo eres tú y nunca podrás salir de un dolor tan grande. Hasta que salgas y veas que no fue para tanto.

7. No sois amigos. Ya no. No compartís las mismas rutinas de antes y las cosas van a cambiar. Esta es la parte más dura, tu vida ya no va a ser la misma, ¿pero en serio eso es tan malo? Vas a poder vivir cosas nuevas, volver a conocer gente y desilusionarte mil veces más. Nunca es tarde para volver a la fase Colhogar y, quién sabe, a lo mejor puede que sea mucho más intenso que ahora, lo que te convertirá en un buen Indie.

8. Odia a los/as ex que se dedicaban a llevarse chachiguay con él/ella. En un momento iniciático es preciso que acentúes ese odio hacia ellas o ellos, dales un trocito de la culpa que necesitas etiquetar de alguna manera. ¿Por qué? Porque hay mucha ira en tu vida tras la tristeza y por algún lado tiene que salir. Cuando hayas conseguido sacarla empezarás a compadecerles y, posteriormente, te llegarán a dar pena, entonces asumirás que no quieres ser uno de esos que deciden meterse en la relación de su ex a toda costa. Nota aclaratoria: se puede ser ex y tener dignidad, en otras palabras, si ves que vuela con otra palomita no intentes ser una víbora y querer recuperar a la presa: ya tiene alas y no se arrastra como tú. No seas de esas.

9. NO TE ACUESTES CON TU EX.  ¿Te acostarías con Ramoncín? Ya sabemos cuál es la respuesta a no ser que tengas un problema de salud mental o seas la pareja de Ramoncín, pero en serio, no lo hagas. Tampoco lo adornes con frases como “Estábamos recordando el pasado e hicimos el amor”. Si caso follásteis, y seguramente no llegó ni a eso porque sólo fue un calentón. Liarte con un ex es como comerte tu propio vómito en platos de porcelana y con cucharas de plata: el continente es atrayente, pero el contenido es pésimo y ya ha salido de ti. No te hagas eso.

Si volvéis a encontraros salúdale, el hecho de que hayáis cortado no implica que te hayan extirpado los buenos modales, pero recuerda que tu ex  fue “tan sólo un pequeño trámite, tan sólo una excusa idiota.” O mátale, pero ya te explicaré cómo.